Cine «De Acá a la China» se presentó en Azul

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    Jueves 26 de septiembre en Azul. Federico llega a presentar su creación: la Casa Ronco es uno de los pocos grandes espacios culturales de la ciudad de Azul. Además de contener en sus instalaciones una de las mas grandes colecciones de «Don Quijote» de todo el planeta, también atesora la memoria periodística de la Ciudad en una Hemeroteca que es otro legado imprescindible. Da lugar a la Música a través de conciertos de distintas índoles y al CINE con proyecciones esporádicas que pronto serán continuas. «DE ACÁ A LA CHINA» tuvo su momento anoche con una sala colmada en sus posibilidades. El aplauso final que duró mas de lo habitual, expresó la reacción de un Público necesitado de «otros cines» y «otras miradas». Este viaje al otro lado del mundo que se ofrece mitad fábula, mitad documental, encuentra en esa fusión su grandeza como expresión de un arte siempre combativo y resistente. El que no llena las hastiadas salas comerciales ya no de Argentina, sino mucho mas grave, del planeta entero. Marcello pone su mente y su cuerpo al servicio de un proyecto para el que contó con un pequeño equipo fiel que permitió realizar buen cine y demostrar que la cantidad no siempre va de la mano de la calidad. La cultura china, milenaria, sigue siendo otro enigma a descubrir. Las migraciones que la van desparramando por toda la Tierra van mucho mas allá de los supermercados y los lugares comunes que genera en la mentalidad de una población mas atenta a lo que dictan los medios de (des) comunicación masiva que lo que sus neuronas permiten. El Cine entonces, aparece como un espacio de creatividad inagotable, necesario, resistente. Ese argentino que se convierte en protagonista de una realidad desconocida, que aplaca los deseos de «venganza» movilizadores de la odisea verdadera que está tanto detrás del personaje como del propio autor (guionista, productor, intérprete y director…y hasta distribuidor y exhibidor si queremos hilar mas fino), muestra a un cineasta en la plenitud de sus posibilidades. Una mirada que la cámara nos va señalando desde el primer momento: esa familia que le despide sin saber realmente cuales son las intenciones que guían su viaje, la amistad del compañero de aventura que le facilita el ingreso a esa ciudad que se descubre tan majestuosa como moderna, con unos planos desde la distancia o las alturas que nos permiten construir, a nosotros espectadores, una mirada nueva y rica sobre estos seres humanos que buscan otros horizontes para generar vidas. Los ojos siempre atentos de Facundo se convierten entonces en los nuestros: los que anhelamos descubrir algo nuevo. Las interrupciones de los nativos hablando su lengua conviven con la ficción propuesta desde el guión. Ese «dominio» del lenguaje a poco de llegar ( precios, saludos, pequeños interrogantes), esa no aclaración del dinero que cuesta todo el empeño (aunque finalmente se demostrará insuficiente), ese deambular por un espacio físico siempre extraño (aunque sea de la mano de un intermediario que hace también de traductor) es uno de los detalles mas originales de la propuesta. La ficción y el documental se funden entonces para crear una nueva posibilidad dentro del lenguaje fílmico. La generación de cineastas que iluminan los últimos veinte años del cine nacional se nutre de nombres tan valiosos como el de Federico Marcello. Unos pocos visibles y muchos mas en un espacio donde deben luchar con todas sus herramientas disponibles para que esta forma de expresión cultural no se extinga. Adecuarse a las nuevas realidades, a las nuevas tecnologías, implica también crear nuevos espacios de resistencia. Como el de cada uno de los que permiten que «DE ACÁ A LA CHINA» siga mostrando su vitalidad y grandeza. Los caminos quijotescos son los que estos tiempos parecen señalar para ser transitados. Sigamos.

    Por Alfredo Vivarelli