El tiempo nos dio la razon

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    El tiempo nos dio la razón. O, mejor dicho, el Municipio local nos la dio. A este colectivo, a nuestro petitorio y su propuesta. Y se nota mucho.

    La cultura, tal como la entiende y la promueve este gobierno comunal, ha comenzado a invadir el discurso público de funcionarios del área. “La comuna impulsa una importante agenda cultural para el resto del año”, anunció –a principio de mes– el diario El Tiempo. Así, repentinamente, el gobierno atiende a la cultura y le destina una “agenda”.

    Este colectivo celebra que desde el Estado se promueva –dicho a grandes rasgos– la cultura, el trabajo artístico, la creación artesanal. Nos movilizamos en pos de lograr eso, pusimos el cuerpo y el nombre en pos de eso, y seguimos convocándonos en este grupo para continuar bregando por ello. Pero nos preguntamos: ¿cuánto tiene de genuino el ahora urgente interés por la cultura vernácula que comporta el gobierno municipal? Preguntado de otra manera: ese repentino afán, ¿es algo más que un manejo mediático de la cuestión?

    Porque los anunciados “casi 500 bailarines de nuestra ciudad” que participaron del festejo por el Día Internacional de la Danza no hicieron más que eso, participar…gratuitamente.

    La mentada agenda cultural municipal incluye: Fiesta de San Juan, el Festival Cervantino, la puesta en valor del circuito de la obra del arquitecto Salamone y los eventos programados para vacaciones de invierno. ¿Qué hay de nuevo?, se preguntaba Bugs Bunny. Nosotrxs también. Apenas si se recupera algo de lo que la pandemia pudo haber impedido y se reabre el Centro de Interpretación de la Obra del Arquitecto Francisco Salamone, sitio que esta misma gestión utilizaba para tomar exámenes de manejo. Recomponer el interés de la comunidad por un lugar como ése, alienado rotundamente respecto de su propósito original, reclama un esfuerzo algo más serio que lavarle los vidrios y montar algunas fotos.

    La agenda cultural también confirma que a partir del 15 de mayo estará abierta la convocatoria para el Salón de Artes Visuales, sin ediciones por motivos pandémicos en los últimos dos años. Aquí sí acierta (al menos en el anuncio) la secretaría de Cultura, dado que su decisión inicial se sostenía en convocar al Salón en septiembre para realizarlo dos meses más tarde.

    El más reciente de estos anuncios que subrayan que la cultura se ha tornado una ocupación prioritaria para la gestión, es la creación del Catálogo Digital de Artistas Locales de la Municipalidad de Azul. Se confirma que se trata de un catálogo para “promocionar y difundir a nivel regional, provincial y nacional la variedad de artistas del distrito” y se convoca a la inscripción. No más pormenores.

    Nuestro petitorio (cuya defensa nos valió la insinuación de “desestabilizadores” de la gestión) reclamaba esta posibilidad, como así también –en una primera instancia– que la promoción y la difusión se consoliden en nuestro medio, el mismo que nutre tantas de nuestras realizaciones y a cuya identidad y patrimonio, nuestra labor aporta. Un catálogo que (como características básicas) debe favorecer un registro amplio, transversal, multidisciplinario y multiidentitario, que debe prescindir de un coto de plazo y debe ser accesible a las actualizaciones. De movida, pese a desconocer este colectivo si dichas particularidades han sido atendidas, recibimos la noticia en sí como una iniciativa positiva. No podemos obviar que se trata de una gestión municipal que se decide por un catálogo de artistas de su ciudad en el séptimo año de gobierno.

    Este miércoles, en el Concejo Deliberante, integrantes de nuestro colectivo se reunieron con ediles de la oposición. En ese marco de trabajo conjunto fue rescatado y pormenorizado un Registro de Artistas locales que data de 2016, año en que fuera elaborado, activado y promovido (con participación de la UNICEN) en sintonía con la presentación del anteproyecto de ordenanza «Régimen Integral de Cultura Comunitaria y Servicios Culturales» por parte del Colectivo Cultural Comunitario Autogestivo. Ese registro cuenta con aproximadamente 300 inscripciones realizadas en aquel entonces, si bien ahora se mantiene en stand by por falta de fondos (en su momento los tuvo por iniciativas privadas) con los que consolidar el fomento real de las expresiones y sus mentorxs. Pues de nada servirá un catálogo cuya única virtud sea la acumulación nominal

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