Museo Lopez Claro / Jueves 9.03.2023 / Cine

    671

    «MUERTE EN VENECIA»

    9 marzo 20:00

    400$ – 500$

    En un presente donde las películas y las series modelan y dominan los gustos de los espectadores, la mención de una obra realizada medio siglo atrás, ahuyenta a la mayoría de ellos. Los medios de comunicación, con sus doctrinas basadas en la urgencia del presente como elemento definitorio y la negación de la memoria (salvo la pequeña que ellos cultivan fingiendo un interés que no tienen pero intentando mantener el «negocio» para «todos los gustos») de todo cine anterior al de los últimos años, cumplen con su cuota de daño sobre todo un pasado deslumbrante donde lo artístico es visto como algo caduco, aburrido, sin atractivo porque «es lento» o «no pasa nada».

    Para los curiosos, y porque no afirmar valientes, que no se resignan a esta banal y manipuladora oferta, existe la vía de la «navegación» en internet o algunos canales específicos y minoritarios (cine. ar, Europa-Europa) para saciar sus inquietudes y apetitos por ese otro cine, deslumbrante, maravilloso y real. Que sigue esperando, como la bella durmiente del cuento, que alguien le despierte de la monotonía instalada. Los espacios alternativos son otra posibilidad de satisfacer estos apetitos. Y un Museo es hoy uno de esos paraísos para cinéfilos y buscadores del arte en general. Luchino Visconti (1906-1976), Gustav Mahler (1860-1911), Thomas Mann (1875-1955), cineasta y director de teatro y ópera, compositor musical y escritor, respectivamente, están considerados entre los grandes artistas del Siglo XX y sus creaciones tuvieron un punto de encuentro en 1971 cuando se estrenó «Muerte en Venecia». Que fue desde aquel mismo momento tan aplaudida como vapuleada por la crítica, aunque el apoyo popular fue mayoritario y el público sucumbió a sus dos horas de belleza y placer memorable para los sentidos.

    La historia sitúa al protagonista, prestigioso músico en horas bajas a causa, tanto de un drama familiar como la vivencia de su propio envejecimiento. Llega a Venecia en busca de refugio y compostura para su alma herida y encuentra que casi nada es lo que esperaba: la ciudad está envuelta en un halo misterioso donde todos hablan en voz baja para no alarmar al resto, pero que poco a poco va deviniendo en peste que se expande por canales y palacios decadentemente hermosos. En el hotel que se hospeda, en la isla de Lido, una familia de aristócratas ocupa su atención y Tadzio, el joven bello del grupo, comienza un insistente cruce de miradas con el señor mayor ( «…nunca deberías mirar de esa forma a un hombre como yo…», piensa el músico en uno de los tantos cruces con el efebo). Visconti plantea no solo la busqueda imposible del ideal de belleza, sino otras cuestiones no menos complejas: el deseo y sus dificultades de verse realizado, la decadencia de una clase social alta afectada por la Primera Guerra Mundial, las nuevas clases emergentes que luchan por su lugar, la sexualidad insatisfecha, la plenitud del joven y la angustia de quien ya no lo es. Venecia presta su decorado inigualable, recordándonos porque sigue siendo siendo una de las ciudades más deslumbrantes de la Tierra, pero también su lado oscuro, abyecto, donde la podredumbre y los malos olores se intercambian con las fragancias de comidas, trajes y perfumes exquisitos. Los ricos y los pobres, lo bello y lo feo, la bondad y la maldad, todo y todos danzando al son de la extraordinaria música de Mahler y la fotografía del maestro Pasqualino de Santis (1927-1996), uno de los mayores fotógrafos italianos. El joven sueco Bjorn Andresen (1955) realiza su única aparición exitosa (filmó luego unos 30 trabajos pero no volvió a brillar) en cine y el enorme Dirk Bogarde (1921-1999), británico de flema, dando vida a un destartalado espíritu alemán, son las dos grandes bazas interpretativas del film. La diva Silvana Mangano (1930-1989), una de las grandes figuras emergentes después de la Segunda Guerra Mundial hasta su retiro a temprana edad, completa el trío de protagonistas de esta película que no dejará indiferente a nadie. Porque tiene el valor de las grandes obras maestras y las posibilidades de aceptarla, o también negarle. Una película fundamental que a medio siglo de su realización propone cuestiones contemporáneas para ser analizadas desde nuestra mirada actual. Y sacar conclusiones a la par de vivir dos horas del mejor cine, el cine considerado como obra de expresión artística, mucho más allá del puro y justo entretenimiento. Ese, que poco a poco, como en una nueva Dictadura de las emociones, parece pero no logra tapar el inmenso bosque de imágenes que esperan, una vez más, ser recuperadas.

    MUERTE EN VENECIA / MORTE A VENEZIA / Italia- Francia-1971 / Director Luchino Visconti / Intérpretes Dirk Bogarde, Silvana Mangano, Bjorn Andrésen, Marisa Berenson, Romolo Valli / Basada en la novela de Thomas Mann / Color / En idioma original con subtítulos en castellano / Duración 2.05 minutos.