Cine en el López Claro

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    El viernes 16 de junio a las 19,30 hs  el Museo de Arte López Claro , dependiendo de la Dirección de Cultura de Azul ,  realizará la presentación de acuarelas de la artista Elisa O´Farrell .
    Dicha muestra está organizada por la Escuela de Bellas Artes ,  la UNTREF y dicho museo .
    Se informa además que el sábado posterior a la inauguración , la artista desarrollará un taller de acuarela en la Esc de Bellas Artes.

    Casas sin gente Elisa O´Farell es una serie de 17 acuarelas que representan, a escala casi real, la imagen de diferentes vidrieras de mueblerías ubicadas en la Avda. Belgrano de la ciudad de Buenos Aires. En estas representaciones la artista recrea las escenas de interiores ideales montados en las vidrieras de las mueblerías sobre imprimiendo en ellas el reflejo de lo que ocurre en la calle. Este encuentro entre el exterior urbano y interior doméstico cuestiona las diversas escenas que buscan seducir al transeúnte a la vez que nos ofrece un comentario crítico sobre la problemática del acceso a la vivienda.

     

    Las obras parten de una serie de fotografías que la artista toma de estas vidrieras en el trayecto de su casa a su lugar de trabajo (un hogar para personas en situación de calle). Las imágenes obtenidas en esta primera instancia son luego manipuladas con Photoshop, ajustando valores lumínicos y detalles compositivos,  para luego ser impresas y traspasadas al papel mediante el uso de frotagge. Una vez trazado el diseño general de la imagen sobre el papel tensado la artista procede a colorear con acuarela en múltiples capas hasta obtener la imagen final.

    La obra de elisa toma como tema de representación los reflejos de las vidrieras de la Avenida Belgrano, donde el deseo que el consumo promueve se vincula a la idea de un hogar ideal, pero en su carácter de reflejo el tema también captura o configura un fuera de campo pictórico que se visualiza en la superficie de la representación. De este modo a los interiores ideales se le yuxtaponen imágenes que remiten a la falta de hogar (edificios tapiados, personas en situación de calle); imagenes de vouyers (mirada del artista,, transeúntes que observan, incluso miradas de la publicidad); imágenes de mobiliarios y tránsitos urbanos.

     

    Otras estrategias en la representación llevan al espectador a poner la atención sobre la superficie: grafittis, chorreados, anuncios de ofertas, o escisiones en la representaciones instalados por los corte de la vidrieras visibilizan a esta  como objeto de la representación o incluso cuerpos o escenas híbridas que solo se instituyen en el punto medio que propone la superficie de reflejo como soporte de la imagen, como el caso de un camión que pasa y parece llevarse una las reproducciones utilizadas en la escenificaciones comerciales, o las sillas que adquieren pies humanos.

    Esta voluntad de destacar la vidriera se multiplica en la estrategia de mostración de la obra, la que enmarcada con vidrio y escala casi real, expuestas una al lado de la otras a un mismo nivel, vuelve a requerir al espectador la idea de transitar la avenida comercial en la que nuevamente nos desplazamos de atrás hacia adelante para tratar de componer una totalidad que se escabulle.

     

    Asunto (los reflejos de un conjunto de vidrieras de la avenida belgrano) y  procedimiento (en el que convergen la transparencia de la acuarela, la reflexión del vidrio que enmarca la obra,  la gran escala y el modo de montaje) ponen al espectador frente a una experiencia que por un lado le exige un arduo trabajo de diferenciación, disgregación para intentar componer la diversas imágenes contradictorias que la artista condensa en su trabajo. La obra requiere así un mirar extenso que pivotea entre la distancia y la cercanía a fin de disgregar los diversos planos visuales que el trabajo contiene. En esa exigencia nos desplazamos de un esfuerzo de síntesis a uno de diferenciación. En la que también se observa un desplazamiento de lo que pareciera dar cierta ilusión de una impresión mecánica (plotter), asociada a la producción digital, en la imagen en distancia a su carácter de mancha acuosa en la cercanía.

    A través de todos estos aspectos la obra pondera la contradicción y la inestabilidad de su tema. En ella el carácter etéreo del reflejo por un lado se estabiliza para dar cuenta de las realidades complejas que condensa y por otro se revitaliza en el enmarcado de la obra final para reactualizar el asunto como el problema del espectar en el arte y también en la cultura.

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