Ciclo Siempre en domingo

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    El próximo domingo se realizará una nueva función de cine organizada por el centro de Extensión Cultural de Azul en la sala de Casa Ronco dentro del ciclo Siempre en domingo.

    Una vez al mes se organizan estas proyecciones que en esta ocasión forman parte de un ciclo de películas donde títulos que estuvieron nominados al Oscar a la Mejor película del año NO lo obtuvieron pero, con el tiempo, muchas de estas alcanzaron más reconocimiento público y criticó que las propias ganadoras.

    En la temporada 1967 concursaron entre otras «Bonnie and Clyde», «El Graduado» dos auténticos clásicos de los años sesenta, y también la que ocupa la próxima fecha. Una temática que décadas después sigue presente y sin resolución definitiva a pesar de los logros obtenidos: el racismo que atraviesa a las sociedades occidentales y norteamericanas en particular. Una gran película para descubrir o volver a ver.

    TRAILER:

    ARTÍCULO.

    El Oscar a la mejor película del año 1967 lo ganó «Al calor de la noche», un intenso drama donde se analizaba el racismo en la sociedad norteamericana y cuya acción transcurría en un pequeño pueblo del interior en una comisaría donde un sheriff blanco se enfrentaba a un abogado negro. Uno de sus actores, Sidney Poitier (1927-2022), protagonizó otra de las competidoras, la reseñada aquí, y también el racismo era el tema sobre el que giraba la acción. Un año de feroz competencia donde perdieron dos films ya clásicos y otro justamente olvidado: «El graduado» y «Bonnie y Clyde», títulos emblemáticos del llamado «Nuevo Cine Americano» surgido en los años sesenta. «¿Sabes quién viene a cenar?» situaba su narración en el hogar de un matrimonio culto, académico, de buena posición económica, padres de una sola hija y que se decían progresistas. Sin embargo cuando la joven aparece con el hombre con quien se casará en breve y partirá al exterior, los padres deberán enfrentarse a sus propios prejuicios y posicionamientos al descubrir que la piel del candidato es negra. Con esta trama sencilla a los ojos del espectador actual, la película de Stanley Kramer (1913-2004), uno de los grandes productores de los años cincuenta y posterior director con carrera plagada de sucesos de público y algunos de crítica, proponía un tema largamente conflictivo para la industria del cine USA: las relaciones entre dos sectores bien diferenciados de la sociedad norteamericana, definidos en principio por el color de la piel. Con un pasado esclavista y explotador, los años sesenta traerían movilizaciones populares para cuestionar esta tremenda situación: lideres como Malcom X o Martin Luther King (uno ya había sido asesinado al momento del rodaje y el otro lo sería pocos meses después del estreno del film) actualizaron el tema al tomar las calles con manifestaciones de diferentes tipos: desde las violentas a las pacifistas (los líderes señalados encarnaron los dos polos). Casi sesenta años más tarde, la problemática, aun con sus enormes progresos, avances y derechos adquiridos, no ha desaparecido totalmente y frecuentes muertes a manos de la autoridad policial así lo confirman.

    El matrimonio formado por Matt y Christina goza de prestigio entre sus pares y ambos representan el ala más progresista de la sociedad, lo cual no es más que una fachada, porque en su interior la realidad demostrará que aún les falta tiempo y acción para demostrar ser quienes dicen ser. La llegada de Joey, joven veinteañera pondrá patas para arriba la comodidad y el confort hogareño cuando presenta a su prometido John, prestigioso académico de raza negra. Ella no llega para pedir permiso, el primer conflicto presentado, sino para solicitar apoyo en su decisión. Cuando más tarde aparezcan los padres del casi inmediato marido, la acción sube en tensión y entre los seis personajes y algunos otros secundarios se dará comienzo a un apasionante cruce de palabras y acciones. La película se mantiene viva a pesar del tiempo transcurrido, y no lo es solamente por el buen hacer de sus intérpretes o director sino porque el tema del racismo en sus diferentes variantes sigue vivo y lamentablemente potenciado en la actualidad, un tiempo que amenaza con demoler en todo Occidente, logros y avances que llevaron años, dolor, sufrimiento, compromiso, conseguir. De ahí la grandeza de esta comedia ejemplar del cine hollywoodense.

    Y Hollywood, o la gran industria del cine norteamericano, señala el camino por donde transita esta producción: Kramer se había consagrado en la década anterior con sucesos como «Fuga en cadenas», donde dos fugitivos unidos por unas esposas imposibles de romper, deberán compartir la acción: también el racismo tiñe esta historia al ser uno blanco y el otro negro. Luego llegaría una de sus mejores películas en 1961: «El juicio de Nuremberg» con un reparto plagado de estrellas. Para esta ocasión el cineasta recurre nuevamente a dos de sus anteriores actores: Spencer Tracy (1900-1967), quien moriría días después de finalizado el rodaje y no llegaría a ver su último trabajo, y el citado Poitier, quien luego desarrollaría una importante carrera como productor y director de películas donde los afroamericanos serían siempre sus protagonistas. A ellos se les unió una actriz ya entonces legendaria, Katharine Hepburn (1907-2003) que ganó el segundo de sus cuatro Oscar por este trabajo.Los años no suelen ser piadosos con películas exitosas en su tiempo. Los contextos marcan estas diferencias, pero dentro de la categoría «clásicos», diferentes corrientes del cine compiten por mantener sus estatus: los hay del cine artístico, de vanguardia, experimentales y también películas altamente industriales sin que el término resulte despectivo: Kramer y los intérpretes señalados se movieron casi siempre dentro de sus márgenes y muchas veces obtuvieron absolutas obras maestras del cine. Pero un «clásico» no necesariamente debe serlo y esta obra no lo es (obra maestra), lo cual no le impide mantener un lugar en el podio de las mejores películas de la década, de un país y de un contexto. Una invitación para no perdérsela: el placer del buen cine está asegurado.

    ¿SABES QUIÉN VIENE A CENAR?»/ GUESS WHO’S COMING TO DINNER / EE.UU.-1967 / Dirección Stanley Kramer / Intérpretes Katharine Hepburn, Katharine Houghton, Spencer Tracy, Sidney Poitier, Cecil Kellaway, Roy Glenn, Beah Richard, Isabel Sanford / Versión original con subtítulos en castellano / Color / Duración 1h.45 minutos.