el VII° Encuentro Ciclo Cultural 2016

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    Ramiro Flores y El Jardín de Ordóñez en el VII° Encuentro Ciclo Cultural 2016 de la Facultad de Derecho de la UNICEN, coorganizado por el Colegio de Escribanos Delegación Azul.

    Auspiciado por Grupo Laboratorios Azul S.A., ACOFAR, Chacinados artesanales Don Germán, y Colinas Serranas.

    El sábado 17 y domingo 18 de septiembre, en la casi víspera de la primavera, el reconocido saxofonista y compositor Ramiro Flores arriba a las ciudades de Tandil y Azul, respectivamente, para enseñar las músicas del Jardín de Ordóñez.

    El Jardín estará compuesto en esta ocasión por Hernán Segret en el bajo, Ezequiel Cantero en la guitarra y Tomás Sainz en batería.

    Junto a Ramiro recorrerán las músicas del último trabajo discográfico editado por Flores, homónimo a la banda, y que es una obra exquisita de jazz de vanguardia.

    La cita para los tandilenses es en Macanudo (Gral. Rodríguez N° 459), el sábado a las 23:00 hs.  y para los azuleños, el domingo a las 21:30 hs. En Finnegan (Necochea y San Martín).

    La entrada tendrá un valor de $150.

     

    Sobre el Jardín de Ordóñez

    El Jardín de Ordóñez es un grupo musical, y a la vez una serie de composiciones que comparten material motívico. Esta serie de composiciones, de forma programática, describe las emociones, recuerdos y pensamientos, de Ordóñez, a quien se lo describe en el siguiente poema incluido en el CD:

     

    1.

    Ordóñez tiene un jardín, en su casa de toda la vida.

    Un jardín: donde recuerda y anhela –y se mezcla;

    desbroza una maceta de yuyos,

    ordena un poco,

    mira las montañitas que hacen

    las lombrices después de la lluvia.

     

    2.

    Antes de salir a dar una vuelta, Ordóñez imagina que el día será hermoso:

    la temperatura ligeramente cálida,

    la brisa fresca de la tarde

    colándose dentro de su camisa

    mientras camina

    entre los árboles

    altos del otoño.

    Sale. Está fresco, no hay árboles: hay portones viejos, paredes grises y gente no muy de su gusto. Camina. Se inquieta: en todas las direcciones, gente que lo asusta un poco.

    Ordóñez vuelve a su jardín, a disfrutar de la tarde.

     

    3.

    En el jardín de Ordóñez hay un estanque.

    O un piletón.

    No hay cisnes que nadan, y las carpas no son admirables:

    Hay agua verde que no deja ver.

    ¿Viven las carpas?

    Los reflejos del agua son siempre hermosos,

    con eso Ordóñez se entretiene

    hasta que entra en un estado

    distinto.

    Meditación, le llama él.

    Siente dos, tres, varias emociones al mismo tiempo.

     

    4.

    En el jardín, Ordóñez tiene un banquito, muy lindo, para dos.

    Cuando cae la tarde, se sienta en el banquito y recuerda secretamente a Ernestina.

    Es el lugar que más le gusta del jardín.

     

    5.

    Cuando era joven, Ordóñez tenía un Ami 8, siempre impecable.

    Con el tiempo y la lluvia, el Ami 8 se fue oxidando y un día dejó de andar.

    Ahora está en un costado del jardín.

    Ordóñez sabe que un día va a comprar los repuestos que le faltan

    (un día anterior debería averiguar cuáles son)

    y va a repararlo, pintarlo y dejarlo estupendo:

    de colección.

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